Cómo se cuida la madera maciza
La madera maciza necesita humedad estable. Un cambio brusco de ambiente seco a húmedo abre las vetas y puede combar una tabla en pocas semanas.
El aceite natural nutre la fibra sin sellarla del todo: la madera sigue respirando y el color madura con los años en vez de apagarse.
Se lija siempre a favor de la veta, nunca en contra. Empezar con grano grueso y terminar en fino evita marcas que solo se ven con luz rasante.
Las juntas de cola y espiga reparten la tensión mejor que un tornillo escondido, que la concentra en un solo punto.
Antes de barnizar conviene dejar secar la pieza en el mismo espacio donde va a vivir: la madera se mueve hasta encontrar su punto de equilibrio.
Un mueble bien cuidado no necesita productos agresivos — un paño ligeramente húmedo y secar enseguida basta para el día a día.